Es amenazada de muerte testigo en el caso del feminicidio de la presa de Cointzio

MICHOACÁN

REVISTA BUSQUEDA

Una testigo clave en el juicio oral que se lleva del caso de feminicidio de dos jóvenes encontradas en la presa de Cointzio el año pasado, fue amenazada de muerte por estar dispuesta a testificar en el juicio oral que se lleva actualmente.

Al definir la Fiscalía la relación de sus medios de prueba en la etapa intermedia del juicio, mencionó que se presentaría a una testigo clave, cuya participación contribuyó a una serie de arrestos que derivaron en la ubicación de posibles autores del feminicidio ocurrido el 29 de mayo del 2016.

Sin embargo, esa testigo clave denunció que ha recibido amenazas de muerte por dar su testimonio en el juicio; ante ello la afectada presentó el pasado mes de mayo denuncia penal contra quien resulte responsable de tales intimidaciones; actualmente la Procuraduría ya investiga el hecho para dar con los autores.

El caso del homicidio de las jóvenes originarias de Pátzcuaro había quedado sin avances, sin embargo, la captura en esa ciudad de una banda dedicada al robo de vehículos con violencia, arrojó elementos vinculatorios con la muerte de ellas, por lo que la policía procedió a realizar varias detenciones.

Entre las personas aprehendidas por el caso del feminicidio se encuentra Miriam C. a quien la Fiscalía está acusando por ese delito, sin embargo, hasta que concluyan todas las etapas del juicio prevalece la presunción de inocencia.

Junto con Miriam C. también fueron señalados dos hombres que se encuentran prófugos de la ley y que presuntamente participaron en la ejecución de las dos jovencitas.

Actualmente el juicio se encuentra en la etapa intermedia, donde la Fiscalía y Defensa están ofreciendo sus medios de aprueba para ser autorizados por el juez de control. Una vez que finalice esta etapa, se dará paso al Tribunal de Enjuiciamiento, el cual, luego de valorar todos los elementos, definirá si Miriam es inocente o culpable de los delitos que se le imputan.

Entre los sospechosos figura un alumno de la Facultad de Derecho de la Universidad Michoacana, de nombre Cristian Ricardo y que es pareja sentimental de Miriam C.

ESTA ES LA HISTORIA, SIEMPRE DE ACUERDO A LA VERSIÓN DE LA FISCALÍA

El fatídico viernes 28 de junio Fernanda y Dalila tenían ganas de divertirse, para ello buscaron a varios de sus amigos, entre ellos a Míriam C. Se comunicaron con ella y las citó en una cabaña a las orillas de Pátzcuaro, ahí estaba un grupo de hombres, que se dedicaban a delinquir de manera frecuente.

Las dos jóvenes estuvieron departiendo y tomando cervezas, hasta que Míriam encaró a Dalila: la acusaba de haber delatado a la banda con un policía con el que tenía relaciones de amistad o sentimentales. Dalila lo negó. Se gritaron y terminaron mentándose la madre. Pero Miriam lanzó una sentencia: “¡ésta no te la paso!

Fernanda y Dalila se retiraron de la cabaña tras el altercado. El grupo de delincuentes se dirigió a Morelia. Pero Miriam iba furiosa, y comenzó a decirles que Dalila ya los había delatado ante la policía y que de un momento a otro capturarían a todos.

La duda se sembró en todos y decidieron matar a Dalila, para no correr más riesgos. Fue entonces que planearon cómo hacerlo.

Dalila recibió una llamada más tarde de uno de los integrantes de la banda, quien afirmaba que ya estaba todo tranquilo y que querían seguir divirtiéndose con ella y su amiga Fernanda. Y que las invitaban a Morelia para seguir la parranda. La pareja de amigas nunca pensó que al aceptar irían al encuentro de la muerte.

Miriam es adicta a las drogas. Se trata de una jovencita de 24 años, que aparenta menos. Es de cuerpo menudo y con finas facciones en su cara de tez clara. Incluso tiene ojos de color, pero pálidos. Vive en una residencia de la lujosa colonia Vista Bella, la cual renta en 13 mil pesos mensuales.

Dalila y Fernanda llegaron a una de las calles de la colonia Vista Bella en su furgoneta marca Suzuki gris. Entraron a la residencia y fueron recibidas por Miriam y sus acompañantes. Uno de ellos se ofreció para ir a comprar cervezas, mientras que Miriam subió a la planta de la casa y regresó con una bolsa de cocaína para quien gustara.

Al rato de estar conviviendo, Miriam no aguantó más y le dijo a su novio Cristian Ricardo que llevara a Dalila a la cocina, para matarla.

Cuando Dalila entró a la cocina con Cristian Ricardo, Miriam se le abalanzó a golpes y la derribó en el piso. Tomó un cuchillo del fregador y se le fue encima: le propinó dos cuchilladas en el cuello, por lo que la sangre brotó de manera abundante.

Al escuchar los gritos en la cocina, los demás, entre ellos Fernanda, acudieron a ver qué pasaba.

Cuando Fernanda vio el cuerpo de su amiga tirado en el piso y sangrando del cuello, entró en shock. Se regresó a la sala y comenzó a llorar y gritar.

Miriam le dijo a Cristian Ricardo que llevara a Fernanda para también asesinarla. El novio obedeció. Fernanda no opuso resistencia. Estaba pasmada y sólo lloraba. Entrando a la cocina Miriam le puso un cable de luz en el cuello y le dijo a su pareja que le ayudara a asfixiarla. Así murió la jovencita de 17 años.

De acuerdo con las confesiones de los integrantes de la banda, en el asesinato de las jóvenes estuvieron presentes Gabriel T., Alfredo L., Juan Antonio C., Cristian Ricardo y Miriam C.

Después, los dos cuerpos fueron trasladados al baño de la casa y Miriam les quitó la ropa, ahí uno de los delincuentes abusó de Fernanda.

El grupo comenzó a discutir sobre la manera de desaparecer los cadáveres. Incluso uno de ellos propuso quemarlos, pero no tenían dinero para ir a comprar gasolina. Mientras tanto, Miriam quemó las ropas que portaban las víctimas para no dejar huellas.

Otro más propuso que las arrojaran a la Presa de Cointzio y que utilizaran el carro de Dalila para eliminar evidencias. Así lo hicieron. Entre las dos y tres de la mañana, los cuerpos de Fernanda y Dalila quedaron flotando en las aguas de la presa.

Ya de regreso en la ciudad, abandonaron el carro de Dalila en la colonia Balcones de Morelia; horas más tarde, un vecino de ese lugar alertó a la policía de la ubicación del vehículo, pues presentaba huellas de sangre en su interior.

Fue hasta el domingo 29 de mayo cuando las familias de ambas víctimas recibieron sendas llamadas telefónicas de la Procuraduría de Justicia para que fueran a reconocer a las dos jóvenes.

Segunda parte: Detienen a miembros de la banda y confiesan el crimen de las dos jóvenes de Pátzcuaro.